Mostrando entradas con la etiqueta Delirium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Delirium. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de octubre de 2009

Confesiones

  • Cuando me siento triste sin razón, escucho a Maná o a la vieja Shakira -en castellano-. Si la cosa está muy jodida, lo admito, busco temas viejos de Ricky Martin.
  • Hay estribillos que me suenan constantemente en la cabeza, pero ciertos días no puedo escuchar cierta música. Otros días, no puedo dejar de tararearla.
  • Si me despierto a la noche, por alguna pesadilla, o para ser menos dramática, algún mal sueño, prendo la luz y me tapo con la frazada hasta los hombros. Luego de un rato recién puedo incorporarme en la cama, y paso a paso, lentamente, ir al baño.
  • Para situaciones como la anterior, prefiero que Talita duerma en mi pieza. No tengo tanto miedo cuando estoy acompañada.
  • Cuando era más chica, y tenía miedo, rezaba. Ya perdí la fe y los miedos cambiaron, no hay oración que me calme.
  • Prefiero las comedias antes que cualquier otro género de película, pero son pocas las que me hacen reír realmente; apenas me sacan una sonrisa.
  • "Alf" siempre me hace reír. No sé qué era, un títere, un robot, un enano disfrazado. Nunca busqué información en internet. No lo haré.
  • Hay días en que extraño mi cabello largo. No cuando hace mucho calor.
  • Hay días en que no me quiero ver al espejo.
  • Creo que mi amor hacia el verano se va debilitando, y la excusa del tereré ya no basta
  • Creo que se vienen tiempos difíciles, ecologicamente y socialmente. Eso colabora con mis malos sueños.
  • Envidio a las chicas de Gossip Girl. Son todas lindas.
  • No puedo leer poesía ciertos días.
  • Mafalda y Rayuela son dos referentes de mis días: siempre hay algo, algún detalle, que me hace acordar a esas obras. Por lo general, me guardo los comentarios para no resultar pesada.
  • Cada día me parezco más a mi vieja. Eso me aterra.
  • Admito que mi idea de ternura se distorsiona hasta abarcar personas, objetos, situaciones, palabras, tan diferentes entre sí pero con un confuso factor común que no se explica, se siente: una suerte de inocencia, si se quiere.
  • Me deprime muchísimo encontrar las revista "Tú" que compraba cuando tenía 12 años. No me animo a tirarlas. Me pasa también con viejos cartelitos u hojas de carpetas.
  • Me cuesta terminar las cosas, tiendo a dejarlas por la mitad.
  • Tengo muchas muchas disculpas atravesadas en la garganta, por pudor o vergüenza o miedo no las digo. Además, algunas están oxidándose.
  • Me da bronca saber que el "hablamos para hacer algo" es una frase circunstancial, que aunque yo tenga ganas hay fuerzas mayores que impiden un encuentro o bien una conversación fluida.
  • Me cuesta eliminar contactos del msn o del celular.
  • Tomo licor para dormir cuando peleo de manera muy fuerte con mis padres.
  • Alguna vez fantaseé con irme a vivir a otra ciudad, suicidarme, internarme durante un tiempo en algún convento -religioso-, drogarme, casarme, enfermarme, envejecer, enamorarme de chicas, estar con chicas, ser profesora de latín o griego, contemplar el caos que imagino vendrá, enterarme de que todo lo malo en este mundo está arreglado.
  • Iría a un psicólogo si no debiera pedirle plata a mis viejos para ello.
  • Me siento culpable por varias cosas, a veces me acuerdo de Anilina, otras veces pienso que Kitty se debe sentir desplazada por Talita y que por eso ya no se acerca a mi pieza, otras veces pienso que Tom seguramente tiene frío o está enfermándose.
  • Vivo cada día enfocando las cosas de manera abstracta: la carne no fue un animal, la muerte es una palabra simplemente o la nueva ausencia de un ser, el amor es una buena relación intersubjetiva, tener examen parcial o final es sencillamente tener una evaluacion de varios temas complejos, la pobreza es una indignante injusticia que no me toca hasta que toca el timbre, el tiempo solamente se materializa cuando en una noche como hoy me pongo a recordar y esperar el amanecer que nunca llega, las fechas patrias y navidad y los cumpleaños y el año nuevo son 'un día más' que sólo en el almanaque o en el pensamiento colectivo cobran importancia.
  • De chica, nunca me llamaron la atención las princesas y los unicornios. Sí los magos y los reyes que se enfrentaban a algún problema, las historias con animales o medio mitológicas.
  • A los 11 años, quería ser detective. Había leído mis primeros libros de Sherlock Holmes.
  • Adoro hamacarme. Mi hamaca favorita es la primera, de izquierda a derecha, del parque paraguayo. No sé en qué condiciones está ahora.
  • No me gustan los ídolos ni la manía de idolatrar. Admiré y gusté de muchas personas, pero idolatrar me parece un error.
  • Attaque no me dice nada nuevo, ya lo escuché todo y mil veces. A veces nos reencontramos, pero sólo me trae sabores del pasado.
  • Tengo un póster del Che sin colgar, regalo de María y Andrea. No sé si alguna vez tendré valor para colgarlo y no sentirme una careta, no sé si alguna vez tendré razones fundamentadas para colgarlo.
  • Me gusta estudiar o leer algo que subrayé, encontrarme con anotaciones que había olvidado.

  • Noches como hoy, o la lenta agonía de la luz de las 5 de la tarde, me bajan los ánimos


Voy a estar tomando tererés de jugo y escuchando reggae
o a Maná durante un par de días.

sábado, 4 de abril de 2009

Terminó nuestra primer semana de clases.



Bueno, creo que somos las últimas en empezar las clases universitarias.

Romi, Eve y yo concluimos nuestra primera semana.

De Eve, no puedo decir mucho, más que está contenta y que tiene los horarios más dispersos y desorganizados de toda la Facultad.

Y Ro y yo, tenemos a lot of fotocopias para leer, no hay ninguna materia (de las 5 que tuvimos) en la que no nos hayan dicho "Che, vayan a COPY HARRY a buscar 'Breve Reseña del Estudio Preliminar de Paradigmas y Sintagtemas de la Gramática Sociolingüística Básica', parte uno"-Ahhh, Copy Harry supera en popularidad a CopyFast y CopyCopias"-.

El lunes tuvimos Intro a la Literatura e Intro a la Lingüística; el martes Procesos Discursivos; el miércoles deberíamos haber tenido Gramática I (yo, mirando un horario viejo, terminé en la clase de Intro al Concimiento Científico; y sí, era la clase correcta: no hubo Gramática. Ciertas personas rapadas no cuentan con mi fino instinto para distinguir los engaños). El jueves, te debo: feriado nacional; hoy viernes fuimos al pedo a la mañana pero de 18 a 21 tuvimos, si, Gramática I.

Hasta ahora, más allá de que las lecturas sean pesadas (hay maneras más sencillas de decir las cosas, che!), son interesantes, y hay buena onda en las clases. Igual, no todo es color de rosas: hace mucho calor, mucho! (¿ah, es otoño?), y los horarios de las paredes mienten, y las aulas casi nunca nos quedan bien (nos quedan chicas)

Volvimos a ser compañeras de Casco, y nos sentamos también con Juan -sobrino de Pela-.
Son lindas las charlas, divertidas.

Hoy, hablando de las ladillas de Romi, Casco nos contó que un amigo de él se contagió de ladillas -sólo hablando con él uno se entera de cosas así-. O sea, cada vez que se habla de las ladillas de Romi, yo espero que la conversación termine ( es como initimidante para algunos ese tema tan delicado y asqueroso)Pero para Casaco, no: sólo le dio pie para seguir charlando deeso, aportando una historia real. ¡Qué buena onda!


Bueno, no sé que más decir por acá...

  • Tengo $250 ahorrados, que espero poder gastar en Junio o Julio o alguna vez en visitar-las, a Anita y Eli... Y a Ciro, donde seas que esté viviendo ahora.

  • Mañana quiero ver la muestra del Eternauta, en el Centro de Convenciones, con mate y buena compañía.

  • Juani Coatí ahora me habla mucho y muy bien por chat. Creo que por fin reconoce que somos "soul-mate-s", y no puede luchar contra eso; estamos destinados a desencontrarnos y encontrarnos durante un par de años más, hasta que finalmente...Tendremos dos hijos y viviremos a la orilla del mar (él comprará la casa).

  • María Rojas me escribió un mail, contestando uno que le mandé, contándome de su vida, me hizo reír muchísimo y recordé porqué me gustaba hablar con ella. En el mail me habló de Córdoba, de su carrera, de sus vecinos, de una tortuga, las hormigas, y del secretario adorable de su Facultad.En alguna parte, habló de 'pelos' y sí, McGann todavía nos atormenta con su selva pectoral.

  • Encontré a LUDO, un chico que chateaba con Eli hace años, cuando Eli era Rollinga. Estudia con nosotros; y me pidió que le presté un cd de una banda porteña llamada HLQP (Hacemos Lo Que Podemos). Ese Cd me lo envió por correo (CORREO; todavía tengo el sobre en que vino) el 'manager' -o sea hermano o amigo de algun integrante- de la banda (un chico llamado Pablo, oh casualidad, con el que chateaba hace años). Este Ludo, le dice a este Pablo:"Che, mandame un Cd aunque sea, por más que la banda se haya separado"; contestóle Pablo "No, mirá, no quedan Cds (?), pero a Misiones ya mandamos un Cd". Bla y bla, salta la ficha "Marush_77 tiene un Cd de HLQP". Y ya no uso más esa cuenta, pero bueno, heme aquí a punto de prestarle ese Cd al viejo contacto de 'Eli la rollinga' (Las vueltas de la Vida)

  • Hoy, Gaby, una amiga del barrio y de la infancia, me dice "-vos me ayudarías a estudiar para Lengua?, tengo que rendir... (yo)-si, claro...que tenés que rendir? algún libro...? (ella)-sí, el matadero y el coyote... (yo)-el coyote?! nunca lo leí... (ella)-pero sí!todo el mundo lo leyó... (yo)-...no, te juro que nunca escuché...el coyote?! (ella)-siii, ese...que está sancho panza también... (yo)-O______________O! El quijote?!(ella!)- ESE!, bueno, ves por qué me lleve? (yo)-ASKJASKJASKJA, veo"

  • Ah, Romi tiene un juego nuevo y quizás intente invitarlas a jugar algún día.
    Niéguense, por su propio bien.


Ah, y Hoy también, me desperté cantando "Mi unicornio azul ayer se me perdió...". Fue un sueño raro, consistía básicamente en que yo me acercaba a las personas (estaba en algo así como la facultad o una fiesta, mucha gente en un lugar 'general', no mi casa ni la plaza) y les cantaba esa canción, y encima cantaba hermoso.



Nada más.
Feliz de la vida, me despido de ustedes mis muy queridas amiga-dillas.






sábado, 19 de abril de 2008

Carta a una Srita en Paris.

Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejito de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas.



Hay personas capaces de mezclar la realidad con las más insólitas fantasías, pintando y manchando todo, de manera tan hermosa...tan hermosa!.
Con personas así me gustaría pasar la vida entera, ya sea que ellas estén presentes o me hablen a través del tiempo en sus páginas.

No le huyamos al absurdo y no vayamos a creer nunca que todo está separado por categorías, que ya nos estamos dando cuenta ( si abrimos los ojos y lo miramos fijamente) que todo se relaciona y todo está en una terrible sincronía cósmica. Y si el mundo te exije el traje gris, tené en cuenta que nunca se darían cuenta del color de tu alma...

De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso.)

Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza.

Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol.

Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos.

(J.F.C♥)



(LECTURA RECOMENDADA)




sábado, 2 de febrero de 2008

Permiso.

Si me dejas, podemos intentar pelear menos por cosas tontas y abrazarnos más, con o sin razones, en cualquier momento y lugar. Soy considerada, te pido permiso porque no creo que me lo permitas así como así, como un trámite fácil y sin importancia. Ambos valoramos mucho las cosas como éstas, los dolores del corazón. Y ambos sufrimos bajo la timidez y la cobardía. Pero creo ser la única de los dos que siente esto, y esto de escribirlo es casi como gritarle al viento. En un futuro, sólo será un recuerdo de mi presente, de este mi presente.
Testimonio de que te sentí y de que te proyecté en mi escrito esta noche.


Si me permitís, si me dejas, si me das alguna señal, me animaría a abrazarte. Aunque no parezca, puedo esconder mis espinas y puedo reír, reír cuando te vea y mucho más cuando rías vos. Puedo, mirá vos, puedo pintarte el mundo con lindos garabatos retorcidos (incluso, imagino las críticas que me harás), puedo escribirte mis ideas y sueños en alguna hoja de papel, en algun lugar de tu vida, inclusive en tu piel. Podría, si me das tu permiso, intentar de mil maneras hacerte feliz. Y de paso, ser un poco más feliz yo.


Pero para todo hay que ser sinceros, porque las mentiras son como un manto que ponemos sobre los ojos. Y hay tantos colores (¡vos los ves mejor que yo!) que de nada sirve mentir-se y decir-se (con certeza y convencido) que todo, todo, es gris. Entonces, la sinceridad, el desnudo, "las cosas son así".Y un poco así y otro poco de otra manera, pero en gran parte así. Según lo querramos mirar podemos decir que esta lloviendo o que salió el sol, podemos ver lo gris del cielo e ignorar las estrellas porque hay muchas luces que las opacan. Pero ni con todas nuestras ganas y nuestras mentiras podríamos destruir a ese sol que está brillando en algún lugar del cosmos .


A eso me refiero: la realidad. No la subjetiva, la "desde mi punto de vista". La verdad objetiva, la certeza de algo, el hecho concreto, o como quieran definir al sol y a su existencia más allá del gris de nuestro cielo.


Y yo sé, te conozco, no te complicas tanto con cositas como éstas. Pero es que a mí, a mí me encanta jugar con palabras e ideas, como si fueran ladrillitos de juguetes con los que podría construir algo. Construyo castillos, levanto muros, te invento un mundo entero. A veces, cansada, lo derrumbo todo y empiezo de nuevo; otras veces, dejo que todo junte moho y se destruya casi solo. Sentada, quieta, toda la poca magia que tengo está dentro mío, en algún lugar.
Y vos jugas con los sonidos, los descubrís, los combinas, los olvidas si no te gustaron. Y mil canciones o ninguna, poco te importa con tal de que puedas razgar el aire a tu antojo.Sos como esos niños que pasean de juego en juego cuando estan en un parque; un rato se hamacan, se suben al tobogán, se tiran de donde puedan, la única meta es divertirse y moverse, y reír. Dejás una estela luminosa atrás tuyo, y muchos más como vos, y pocos lo pueden ver. Yo no salgo de la hamaca, puedo imaginar que vuelo o que navego por el espacio o que estoy nadando, pero de la hamaca no me muevo. Y la luz, en mis ojos, la dirijo hacia adentro.

Yo soy yo frente el mundo, desde la hamaca o con mis palabras, pero soy yo sin poses, sin máscaras ni mentiras. Pero frente a tu mirada me opaco, me escondo aún más, invento sombras para disimular las imperfecciones, porque temo que no me aceptes. Y no te creo perfecto, ni siquiera muy especial para la vista de otros, esos otros que no ven la luz. Yo te veo y sonrío, y siento algo, y es así y es difícil de explicar. Ni Objetiva y ni Subjetivamente, no puedo.
¿Ves?, te lo muestro como lo veo. Comprenderás mi lío mental ahora, ahora que lo perfilé un poco con palabras. Y todavía no alcanza.

Pero te pido permiso para que podamos ser como somos, no quiero espiarte ni quiero asustarte con mi manera de ser. Mi realidad, mi esencia más profunda, ni yo puedo señalarla o encerrarla entre mis manos y mostrártela. La imagino como un río, un inmenso caos de agua con vertientes y cataratas y zonas secas, bullendo en mi interior. Algo así.

Y te hablo, pero no digo todo lo que quiero; y te vas y me queda una sensación de vacío.

Te pido permiso para quedarme con un poco de vos, un poco más que el recuerdo que tengo, un poco bastante más que el eco de tu risa.